escape de coche

La función del sistema de escape es canalizar y evacuar los gases procedentes de la combustión del motor, asegurando así la descontaminación y la reducción de los humos y el sonido a través del catalizador mediante reacción química. El catalizador también contribuye a la disminución de la temperatura en el proceso de combustión del motor.

Es fundamental realizar controles regulares del sistema de escape ya que está expuesto a importantes variaciones térmicas y mecánicas a lo largo de su vida útil.

Un escape en mal estado y, en particular, un catalizador o un filtro de partículas degradados aumentan el consumo de carburante y los residuos contaminantes.

El sistema de escape está compuesto por:

  • Colectores de escape: Recogen los gases quemados en la cámara de combustión y los conducen desde el bloque del motor hacia el exterior.
  • Silenciador: Reduce el nivel sonoro producido por el gas de escape. Es una de las piezas más sensibles a ser dañada por la corrosión.
  • Catalizador: Transforma las sustancias nocivas que emite el motor en elementos no tóxicos.
  • Sonda lambda: Mide la concentración de oxígeno presente en el gas de escape. Esta medición es enviada a la centralita electrónica del vehículo la cual, variará adecuadamente la gestión de la inyección de combustible al motor para que la mezcla aire/combustible sea la óptima.
  • Filtro de partículas: Para vehículos diesel. Permite eliminar las pequeñas partículas contaminantes contenidas en los gases de escape de los vehículos diesel.

Los elementos del sistema de escape se pueden deteriorar por:

  • Utilización frecuente del vehículo.
  • Golpes con piedras, baches o bordillos de acera.
  • Los gases de combustión van deteriorando el escape.
  • Edad del vehículo, cuanto más antiguo más rápido es el deterioro.
  • Las variaciones térmicas y la humedad del ambiente.
  • Las atmósferas especialmente salinas o agresivas. Cercanía de la costa o de industrias químicas.
  • Corrosión externa causada por los agentes climatológicos.
  • Corrosión interna provocada por la utilización de trayectos cortos.
  • Deterioro de los accesorios de soporte que fijan el sistema de escape al chasis.

 

Preguntas frecuentes

  • ¿Con qué frecuencia debo comprobar el sistema de escape?

Aunque depende del tipo de vehículo, del uso que se haga del mismo y del entorno en el que se utilice habitualmente aquí te dejamos unos datos orientativos:

Revisión Sustitución
 Silenciador A los 20.000 km.
  • Ante la aparición de agujeros, sonoridad anormal o consumo irregular.
  • A los 80.000 kilómetros en coches con motor de gasolina y 140.000 kilómetros en coches con motor diesel.
Catalizador A los 30.000 km.
  • A los 100.000 kilómetros u 8 años.
Sonda A los 30.000 km.
  • Recomendable sustituir al cambiar el catalizador.
Filtro A los 40.000 km.
  • 000-120.000 kilómetros.
  • Respetar los períodos de cambio estipulados por el fabricante.

 

  • ¿Cómo puedo saber si hay un problema con el sistema de escape?
    • Si el sistema de escape no está en buen estado el primer efecto es una mayor contaminación ambiental.
    • El principal indicador de un problema con el sistema de escape es un ruido grave en la parte trasera del coche. Si se deja sin reparación, el tubo puede caerse (o cualquiera de sus partes), y puede ser peligroso para otros conductores.
    • Aparición de agujeros.
    • Un consumo irregular.
    • Si existen vibraciones o ruidos de golpeteos puede que algún elemento de sustentación del sistema de escape esté dañado.
    • Un sonido grave, como el de vehículos de carreras, indica que hay alguna rotura o fisura en la línea de escape.
    • Sonidos de arenilla en los bajos, indican el deterioro interior de algún elemento de la línea de escape.
    • Si aparece una perdida de potencia muy probablemente sea debido al bloqueo del elemento catalizador.

Consejos

  • Las vibraciones deterioran las fijaciones de la línea de escape y, cuando a este problema se le suma la oxidación, se produce la rotura. Por lo tanto, es importante controlar los amortiguadores para preservar la línea de escape de vibraciones intempestivas.
  • Los trayectos cortos no permiten evacuar completamente la humedad residual normal contenida en la línea de escape. Realiza al menos un trayecto largo todos los meses para favorecer una evaporación total de la humedad.
  • Si lavas tu vehículo con una pistola de alta presión, evita, en la medida de lo posible, que el agua penetre en el tubo de escape.
  • Si percibes un olor a gas de escape en el interior del habitáculo, probablemente signifique que alguno de los elementos esté degradado o se haya desprendido y haya provocado una fuga. Atención, los gases de escape son tóxicos.
  • Un ruido anormal en el escape también es un signo de degradación, ya se deba a un elemento perforado o desprendido. Acude a un profesional para que compruebe regularmente el escape.
  • Por motivos económicos y de seguridad, cambia los elementos de sujeción y amarre cada vez que sustituyas algún elemento del sistema de escape.
  • Un escape en mal estado y, en particular, un catalizador o un filtro de partículas degradados aumentan el consumo de carburante y los residuos contaminantes.
  • Es importante revisar regularmente este sistema, ya que su buen funcionamiento es bueno para nuestra seguridad, nuestro bolsillo y para el medio ambiente.
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